Ropa de bebé: Cuidados esenciales para su “segunda piel”

Cuando el bebé sale del vientre materno, empiezan a funcionar sus propios mecanismos de regulación de la temperatura corporal. Este proceso requiere su tiempo y es deber de los padres proporcionarle las mejores condiciones ambientales para que se sienta cómodo en este nuevo mundo.

La joven piel del bebé es más susceptible a los cambios climáticos y requiere una elección meditada respecto al uso de prendas para clima cálido o clima frío. La piel es una de las señales más visibles de la salud y la del bebé se caracteriza por ser suave, frágil y delicada. En virtud de ello se requiere que la ropa, su “segunda piel”, quede impecable a baja temperatura, higiénica y suave antes de entrar en contacto con el cuerpo del bebé.

Cuidados especiales a la hora del lavado

Evitar el uso de detergentes fuertes capaces de provocar en pocas horas un cuadro de “dermatitis de contacto” en el bebé. Este problema se manifiesta a través de erupciones de color rojizo, aumento de temperatura, vesículas pequeñas, ampollas y prurito en zonas de mayor roce, como pliegues, cuello, mejillas y genitales.
Los pediatras y dermatólogos recomiendan uso de detergentes hipoalergénicos sin aromatizantes, ni colorantes, ni exceso de elementos tensoactivos que alteran el grado de acidez normal de su piel (Ph 4 ó 5). Ahora bien, si se trata de un detergente que puede ser usado en el lavarropas mejor aún.

Para que la piel del bebé no sufra ningún daño se deben elegir detergentes que hayan sido testado dermatológicamente y que aseguren un resultado eficaz a la hora de quitar las manchas. Como se trata de detergentes especiales, conviene separar la ropa de bebé de la del resto de la familia, respetar la separación por colores y tipo de material.
No se necesita dosificación especial para lavar la ropa del bebé y basta con la dosis que recomienda el fabricante. Recuerda que con una dosis insuficiente no se obtendrían buenos resultados y con una dosis excesiva se presenta el riesgo de que las prendas no queden bien enjuagadas y aparezcan restos de detergente sobre la ropa de bebé causándole cuadros de dermatitis en la piel. Para estar segura puede repetir el ciclo de enjuague y si lava la ropa de bebé a baja temperatura, elija usted un detergente líquido, ya que éste se disuelve rápidamente. Si las manchas persisten en la ropa se debe verificar la dosificación correcta de detergente, aumentarla si la ropa está muy sucia o si el agua contiene mucha cal, usar el sistema de remojo, elegir un programa cuya temperatura sea la más elevada de las recomendadas en las etiquetas o cubrir las manchas con jabones de barra a modo de prelavado.

Elegir vestimenta adecuada

Protegerlo con una vestimenta adecuada y elegida según condiciones climáticas diversas implica dos requisitos primordiales: ser cálida en invierno y fresca en verano. En este sentido, los tejidos de algodón y lino ofrecen un gran poder de absorción de la humedad, son ligeros, frescos y por lo tanto ideales para el verano. La estructura de la lana, en tanto, contiene aire, por lo que resulta un aislante perfecto que retiene el calor sin sofocar. Las mismas características cumple la franela, pudiéndose usar como reemplazo de la lana en bebés con problemas de piel delicada. Las fibras sintéticas, en tanto, no son absorbentes ni transpirables y suelen retener calor y humedad, por lo que no se recomiendan para estar en contacto directo con la piel del pequeño. “La ropa ideal de bebé debe ser suave, sin costuras gruesas que dañen la piel, lo más natural posible y de algodón.
 Muchas veces se comete el error de abrigar excesivamente a los niños por temor a que se enfríen, sin darse cuenta que es el sudor y la humedad lo que más enfría la piel. El frío seco no es dañino, pero cuando el niño empieza a sudar, la temperatura de su cuerpo desciende y entonces se produce el enfriamiento que tanto se quiso evitar. Para el invierno de climas templados, una camisetita, un chaleco o polerón, pantalones y medias conforman la vestimenta apropiada al interior de la casa. Para salir a la calle se puede utilizar una chaqueta acolchada evitando el uso de bufandas, pues tapan la boca y crean una bolsa de aire cálido y húmedo que resulta nociva para el pequeño. En verano, en tanto, el riesgo de sofocar demasiado al niño obliga el uso de una vestimenta ligera conformada por camiseta amplia de algodón o lino o bodys que dejen al descubierto los brazos y piernas. Para las tardes puede complementarse este vestuario con un par de calcetines o pantaloncitos delgados.

Consejos a la hora de comprar ropa de bebé

-Compra la ropa de bebé con tiempo y sin apuros para que elijas lo más apropiado.
-Escoge prendas que puedas lavar en la lavadora.
-Elige ropa de buena calidad. Puede que te salga un poco mas caro pero te durará mas con las lavadas.
-Es mejor que no tengan botones.
-Evita los materiales sintéticos: pueden producir alergias.
-Busca prendas de materiales naturales: Algodón, batista, hilo.
-Son mejores las prendas que cierran con broches.
-Verifica que la abertura para la cabeza sea amplia o tenga broches.
-Si compras ositos verifica que tengan broches en la entrepierna, para no tener que desabrigar la parte superior del bebé cada vez que lo cambies.
-Lava toda la ropa antes de ponerla en uso.

Renata Revelli, se preocupa por la salud de la piel de tu bebé, por eso las prendas son confeccionadas teniendo en cuenta estos detalles.


 


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